Futuros económicos en la era de la IA

La Fundación OpenAI destinará inicialmente 250 millones de dólares a construir futuros económicos seguros y prósperos.

Por Divya Siddarth y Wojciech Zaremba

La Fundación OpenAI destinará inicialmente 250 millones de dólares a subvenciones, alianzas y trabajo directo para construir futuros económicos seguros y prósperos.

Los sistemas económicos existen, en principio, para dar a las personas seguridad, autonomía y la capacidad de construir vidas con propósito. Con demasiada frecuencia, se quedan cortos. La IA provocará enormes cambios económicos al hacer que capacidades antes escasas estén mucho más al alcance de todos, y hay una profunda incertidumbre sobre hasta dónde llegarán esos cambios y a qué velocidad. La amplitud de las posibilidades convierte este momento en una oportunidad extraordinaria para construir sistemas que permitan vidas mejores para las personas ahora y en el futuro. Sin embargo, el ritmo actual del cambio implica que el margen para hacerlo bien es más corto de lo que estamos acostumbrados, y el coste de equivocarnos es inmenso. 

No necesitamos saber con exactitud cómo se desarrollará el futuro para prepararnos para él. El propósito de este programa es ayudar a dotar de recursos a opciones institucionales concretas que puedan ponerse a prueba, gobernarse, revisarse y ampliarse. Trabajaremos en tres áreas:

  1. Comprender el cambio: invertir en infraestructura independiente de medición y previsión para obtener una imagen más clara de los efectos de la IA en la economía.

  2. Apoyar la transición: dotar de recursos a los trabajadores y a las comunidades durante el trastorno inicial.

  3. Crear seguridad económica: apoyar nuevos enfoques para organizar las economías políticas post-IA y compartir ampliamente los beneficios económicos con las personas de todo el mundo.

Los efectos económicos de la IA se sentirán de forma generalizada, y las experiencias de las personas son una aportación esencial para nuestra reflexión. Junto a esta publicación, invitamos a las personas a compartir lo que están viendo en su trabajo, sus comunidades y su vida económica. Esas perspectivas nos ayudarán a entender lo que la investigación formal pueda pasar por alto. Este es un primer paso hacia la creación de canales más amplios para la aportación colectiva a medida que se desarrolla el trabajo de la Fundación.

Comprender el cambio

Aún no contamos con buenas formas de responder a preguntas fundamentales sobre el modo en que la IA está cambiando y cambiará la economía. Los sistemas en los que se apoya la sociedad para medir e interpretar el cambio económico se diseñaron para una época diferente. Nuestro objetivo es ayudar a construir lo que viene después.

Una cuestión central no es solo qué puede hacer la IA, sino a quién revierte ese valor: a los trabajadores a través de los salarios, a las empresas a través de los márgenes, a los consumidores a través de precios más bajos y mejores servicios, a los gobiernos a través de la base imponible, o a los propietarios del capital a través de las rentas. Por ejemplo, si la IA genera valor en forma de bienes digitales en lugar de salarios más altos, las estadísticas de ingresos no lo recogerán. Si la participación del trabajo en la renta disminuye, la capacidad de negociación de los trabajadores puede reducirse y el PIB puede convertirse en un peor indicador del bienestar. Necesitamos una medición que registre lo que las personas realmente pueden hacer y aquello a lo que tienen acceso, no solo lo que ganan.

Muchos de los enfoques actuales para estudiar los efectos económicos de la IA se centran en qué tareas podrían automatizarse. Esto es útil, pero incompleto. Los efectos económicos de la IA dependerán de cómo se agrupen las tareas en puestos de trabajo, de si la automatización desplaza al trabajo humano o crea nuevas funciones complementarias a este, de cómo cambien las distribuciones de tareas a medida que mejoren las capacidades de los modelos y de cómo se reorganicen las empresas y los Estados en torno a esos cambios. Comprender estos cambios requiere una mejor infraestructura pública del mercado laboral a escala mundial: una capacidad similar a la del BLS para medir el empleo, los salarios, las transiciones y el comportamiento de las empresas, junto con sistemas modernizados similares a O*NET para mapear el trabajo. Estos sistemas deben ser pertinentes a escala mundial y estar vinculados, cuando proceda, a información demográfica, geográfica, sobre la etapa profesional y sobre el nivel del puesto.

Cada país vivirá la transición hacia la IA de forma distinta. Más allá de medir directamente el impacto de la IA en las economías locales, también financiaremos evaluaciones económicas para comprender cómo puede ayudar la IA a las personas en distintos contextos. Esto resulta especialmente urgente en los países de renta baja y media, donde la IA podría ampliar las capacidades con rapidez, reforzar los bienes públicos y contribuir a la movilidad económica. Nos interesan los enfoques que puedan orientar la creación de infraestructuras específicas para cada región, instituciones locales y modelos de difusión que hagan que la IA resulte útil según las condiciones propias de cada país.

Apoyar la transición

Las transiciones económicas se viven antes de comprenderse del todo. Queremos financiar enfoques que apoyen a las personas ahora, al tiempo que ayudan a la sociedad a prepararse para cambios a largo plazo.

Las personas pueden necesitar apoyo mientras buscan empleo, mayores facilidades para acceder al seguro de desempleo, una ampliación del seguro por pérdida salarial, ayuda para trasladar su experiencia a nuevos puestos y vías de acceso a sectores en crecimiento. La recualificación puede ser parte de la solución, pero los programas tradicionales de recualificación han ofrecido resultados dispares, y una agenda de transición hacia la IA probablemente deba ser más amplia. La evaluación de estas iniciativas debe ser rigurosa: hay que medir si conducen a empleos de mayor calidad, más estabilidad, capacidades más amplias y opciones más reales en la vida económica de las personas.

El objetivo va más allá de la reinserción laboral. También nos interesan los enfoques que den a los trabajadores capacidad de decisión sobre el despliegue de la IA y a la ciudadanía una voz real en las instituciones que configuran el cambio económico. A medida que cambia el trabajo, queremos entender mejor cuándo aporta sentido, propósito y satisfacción, y cómo pueden tener acceso a esas condiciones más personas.

Para hacer posibles estos esfuerzos, también invertiremos en la capacidad de los gobiernos y las instituciones públicas para que puedan obtener resultados reales. El programa mejor diseñado fracasa si no existe la infraestructura para ponerlo en marcha. La propia IA puede ser una herramienta poderosa para acelerar la capacidad del Estado y los servicios públicos en todo el mundo, y financiaremos iniciativas ambiciosas para hacerlo realidad.

Nos interesa especialmente que la IA funcione bien para las personas a las que menos atienden los sistemas actuales. Una IA que ayude a las personas a tomar decisiones profesionales, a gestionar cuestiones legales y financieras, a acceder a orientación sanitaria y a resolver problemas que antes requerían conocimientos especializados escasos podría ser un auténtico factor igualador, sobre todo en partes del mundo donde estos servicios son escasos o inexistentes.  Esto solo funciona si las herramientas son accesibles, se implementan con cuidado y se diseñan junto a las personas que las van a usar. Lo que funcione variará según los sectores y las zonas geográficas. Buscamos ideas innovadoras, financiaremos proyectos piloto a una escala significativa con distintos enfoques y aprenderemos de lo que descubramos. 

Construir una seguridad económica a largo plazo

Existe un amplio desacuerdo sobre el ritmo y la escala del cambio que traerá la IA. Sin embargo, no podemos permitirnos perder el tiempo esperando a tener certeza. 

Las medidas de transición expuestas no están concebidas para escenarios en los que la automatización se acelere, las ganancias económicas se concentren drásticamente o la proporción de ingresos que se canaliza a través de los salarios cambie de forma significativa. En esos escenarios, es probable que la sociedad necesite nuevos enfoques que ofrezcan a las personas una participación duradera en los sistemas que crean valor. Queremos ayudar a que los enfoques prometedores pasen de la idea a diseños que puedan someterse a prueba: aclarar cómo se financiarían, qué instituciones los administrarían, qué riesgos podrían generar y qué evidencias indicarían si funcionan. 

En el lado de los ingresos, hay propuestas serias que merece la pena estudiar y explorar mediante proyectos piloto: trasladar la tributación del trabajo hacia el capital y las rentas económicas, mecanismos sobre beneficios extraordinarios o rendimientos excesivos, y enfoques para fondos públicos o soberanos, inspirados en modelos como el Fondo de Pensiones del Gobierno de Noruega y el Fondo Permanente de Alaska. En un contexto de profunda incertidumbre, los mecanismos fiscales pueden tener que adaptarse. Los tipos impositivos, las normas de contribución o las fórmulas de dividendos podrían responder a indicadores observables como las ganancias concentradas, los cambios en la participación del trabajo, el desplazamiento o los rendimientos extraordinarios.

En el lado de la distribución, las preguntas son igual de importantes: cómo dar a las personas derechos duraderos sobre un crecimiento económico amplio a través de los ingresos, el capital, los bienes públicos, los servicios esenciales, los empleos o los programas de obras públicas, el acceso a capacidad de computación o nuevas formas de gobernanza de datos. El objetivo no es solo apoyar a las personas durante el cambio económico una vez ya tomadas las decisiones, sino darles participación y voz para definir cómo se desarrolla ese cambio. 

Gran parte del trabajo que queda por delante no es solo empírico, sino también arquitectónico, y exigirá imaginar sistemas que aún no existen. Apoyaremos la infraestructura de investigación que pueda fundamentar la toma de decisiones a lo largo de este trabajo. Nos interesan especialmente las simulaciones económicas multiagente que usan IA para modelar cómo podrían evolucionar las economías a medida que mejoren las capacidades, junto con la planificación de escenarios para una variedad de futuros posibles.

Conclusiones

Buscamos proyectos ambiciosos que estén a la altura de un cambio transformador, incluidas ideas que aún no se nos han ocurrido y proyectos que podamos ayudar a escalar. Agradecemos cualquier aportación sobre lo que más se necesita.

Los 250 millones de dólares apoyarán a organizaciones externas mediante subvenciones, convocatorias abiertas y alianzas institucionales, mientras la Fundación crea un equipo para avanzar en el trabajo de forma directa y ayuda a impulsar nuevos proyectos ambiciosos en este ámbito. Esperamos anunciar nuestras primeras iniciativas más adelante este año, y compartiremos lo que aprendamos sobre la marcha. Queremos entender qué enfoques funcionan en la práctica y fortalecer un ecosistema independiente y con recursos suficientes que pueda materializar opciones de seguridad económica antes de que sean urgentes.  

Nos encontramos al comienzo de lo que probablemente sea la transformación económica más significativa en generaciones. Creemos que la labor de hacer que este cambio beneficie a toda la humanidad es una de las cosas más importantes que la Fundación podría hacer en este momento, y queremos abordarla como tal.

  • Acknowledgements: Edede Oiwoh, Shantanu Jain